Hay sonidos que están adheridos al asfalto de una ciudad, y en Bahía Blanca, ese sonido es el pulso elegante y acompasado de Carlos Di Sarli.
Este sábado 10 de enero, cuando el sol comenzaba a esconderse tras los edificios, la plazoleta Moisés Lebensohn no fue solo un espacio público; se transformó en un templo de memoria y nostalgia.
El ciclo “Bahía Blanca No Olvida” dio inicio a su 17ª temporada consecutiva, reafirmando que el tango, en esta esquina del mundo, no es pasado, sino un presente que late con fuerza. Bajo la mirada de bronce del «Señor del Tango», en el corazón del barrio que lo vio nacer, la ceremonia tuvo la calidez de un reencuentro familiar.
José Valle, escritor y gestor cultural que ha mantenido encendida esta llama por casi dos décadas, rompió el silencio con palabras que brotaron del respeto más profundo.
«Di Sarli impuso un sello propio; un modelo puro que, a 66 años de su paso a la inmortalidad, sigue vigente en el mundo entero», recordó Valle, conmoviendo a los presentes al evocar aquella última noche de marzo de 1959 en Lanús, cuando el Maestro se despidió de los escenarios interpretando, precisamente, el tango que lleva el nombre de su ciudad natal.
El aire se volvió perfume y melodía cuando Gaby, «La voz sensual del tango», tomó el micrófono. Con una interpretación magistral que pareció detener el tiempo, desgranó clásicos como “Nubes de humo”, “La mulateada” y el eterno “Nido gaucho”. Cada verso encontraba su eco en una pista callejera improvisada, donde los milongueros locales, con los ojos entornados y el paso firme, dibujaron ochos sobre la vereda al ritmo de su director predilecto.
La jornada tuvo una relevancia institucional mayúscula, ya que el evento contó con el auspicio y la adhesión de la Academia Nacional del Tango, máxima entidad del género en el país, lo que posiciona una vez más a Bahía Blanca como un bastión ineludible de la cultura rioplatense.
Este inicio marca el puntapié de un año ambicioso para el ciclo «Bahía Blanca No Olvida», que incluirá el lanzamiento del libro «Di Sarli y sus Cantores» , los centenarios de los inolvidables «Polaco» Goyeneche y Julio Sosa, las XVII Jornadas Gardelianas , el 16 festival Nacional de Tango Carlos Di Sarli entre otras actividades.
Entre los vecinos que se acercaron con sus sillas de lona y su emoción a cuestas, se encontraban el Dr. Nicola Bazzani, Cónsul General de Italia en Bahía Blanca, la Lic. Karina Sánchez, Directora de Turismo, y el Dr. Matías Italiano, Director de la Agencia de Innovación, Desarrollo Productivo y Urbanismo.
La presencia del Cónsul Bazzani subrayó ese puente invisible pero indestructible entre Italia y el tango, dos raíces que se entrelazan en el ADN bahiense.
Al terminar la música, el silencio que quedó en la plazoleta no fue de vacío, sino de plenitud. Bahía Blanca volvió a vestirse de gala, no con alfombras rojas, sino con el orgullo de su identidad. El 2×4 ha vuelto a casa para una temporada que promete ser histórica, recordándonos que mientras haya un piano sonando y una voz que cante «Nada», el olvido no tendrá lugar en estas calles.


